La importancia del sexo en la pareja

Si preguntásemos a las parejas si las relaciones sexuales son importantes en su dinámica como pareja, seguramente un gran porcentaje respondería afirmativamente. Y así es.

¿Pero por qué? ¿Qué nos aporta el sexo a la relación de pareja?

El sexo es un elemento esencial para la comunicación entre dos personas, que además comparten un proyecto de vida en común.

El sexo es un medio de expresión, que permite conocernos a nosotros mismos, cuáles son nuestras fuentes de placer, nuestros deseos, nuestras necesidades, y a su vez, permite conocer las de nuestra pareja, y compartirlas como tal.

Con el sexo se aflora la sensualidad, se crea intimidad con la otra persona, se comparten sentidos, sentimientos y emociones.

Además a través de nuestras relaciones sexuales nos sentimos valorados y estimados, la prueba está, en cómo afecta a la persona, y a la relación de pareja, el hecho de que sus relaciones sexuales sean insatisfactorias.

Es uno de los principales relajantes, es lúdico, jovial, nos aporta pasión a la vida.

En una relación estable es el momento en que expresamos afectividad, favoreciendo el incremento de la confianza y la complicidad en la pareja.

En definitiva, la relación sexual en la pareja, es ese momento en el que se expresa la afectividad, el momento en que el plano fisiológico y el afectivo se integran.

¿Y si algo no funciona?

En cualquier aspecto de la relación de pareja, la comunicación es fundamental y por lo tanto también lo va a ser en nuestras relaciones sexuales.

Es importante que comuniquemos a nuestras parejas aquello que nos gusta y nos disgusta, si no lo hacemos, con el tiempo corremos el riesgo de sentirnos insatisfechos, y por lo tanto esto va a incidir en nuestra disposición y en nuestra capacidad para disfrutar de la relación.

¿Cómo hablamos de sexo?

Hablar de sexo es complejo, sobre todo teniendo en cuenta el poco hábito que tenemos, y habitualmente cuando hablamos de sexo solemos hacerlo bromeando, enmascarando realmente que aún hoy día sentimos pudor y cierta vergüenza a la hora de hablar en serio de sexualidad.
Además, al hablar de sexo, sentimos que estamos introduciéndonos en lo más íntimo de la persona, y dependiendo de cómo lo hagamos se corre el riesgo de herir o sentirnos heridos.

Algunas de las cosas que podemos tener en cuenta son:

Busquemos un momento y un lugar para nosotros:

Podemos quedar con nuestra pareja en un lugar tranquilo, donde podamos hablar y dedicarnos un espacio para la pareja.
Hablar de cómo son nuestras relaciones, de qué cosas nos gustaría mejorar, de qué nos gustaría probar.

Para no exigir es mejor pedir:

Cuando exigimos convertimos nuestros deseos o nuestras necesidades en un reproche a los oídos de la otra persona, entonces se sentirá atacado o atacada y esto bloqueará cualquier posibilidad de comunicarse.

Es mejor iniciar una petición o una demanda resaltando aquello que nos gusta, como nos hacen sentir cuándo me acaricias, cómo me estremezco cuándo……., y a continuación introducir aquello que no nos hace sentir bien, y al proponer un cambio, acompañarlo también de sugerencias o alternativas.

Reforzar a mi pareja:

También es esencial comunicar a mi pareja, lo que me ha gustado, cómo me ha sorprendido experimentar ciertas cosas, cómo me he sentido durante la relación sexual cuando mi pareja……hacia tal o cual cosa.

Si algo no me gusta:

Es fundamental que nuestra pareja conozca lo que nos gusta y lo que no. Si algún aspecto de la relación sexual nos hace sentirnos incómodos o violentos, nuestra pareja debe saberlo.

Una fórmula para comunicar esto a la pareja puede ser la siguiente:

1. Cómo me siento        “Me siento incomoda/o”

2. Indicar la conducta o las palabras que te hacen sentir así: “cuando me acaricias o cuando me dices……”

3. Me gustaría que en su lugar intentáramos………..
Cuando expliquemos a nuestra pareja lo que nos desagrada es importante que aportemos soluciones alternativas, de esta forma se sentirá más dispuesta a introducir cambios.

Si a pesar de haber intentado todo lo anterior, consideramos que en nuestras relaciones sexuales hay algo que no funciona, o bien tenemos la sensación de que no nos resultan satisfactorias, puede ser conveniente consultar a algún profesional.

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