Novela Erótica: “Cincuenta Sombras de Grey”

Admitamos que la Trilogía de J.L. James, ha hecho furor entre las mujeres. ¿Cómo? ¿Aún no las has leído? ¡A qué esperas!

La primera vez que una de mis colegas de profesión (sexóloga como yo), me recomendó “Cincuenta Sombras de Grey”, me resumió en unas pocas palabras su argumento: “Chica joven, inexperta, universitaria despistada, va a caer en manos de “tío bueno”, multimillonario y….sadomasoquista”. Resumen que consiguió provocarme.

Como mujer que soy, antes que profesional, salí corriendo como alma que lleva el diablo, a apoderarme lo antes posible de tal excitante trilogía. Era tan ciega mi confianza, que no esperé a probar con el primer volumen, me hice con los tres de golpe, ante el pánico de que se agotara y el peligro de quedarme a “medias”.

Para mi grata sorpresa, con la compra de los libros recibí un regalo, un precioso “No Molesten”, de un suave y sugerente terciopelo negro, grabado con letras doradas que exponían un mensaje:

“No molesten. Estoy leyendo Cincuenta Sombras de Grey”, le di la vuelta y:

“No molesten. Acabo de leer Cincuenta Sombras de Grey”

Mensaje cifrado: ¡Te lo puedes pasar en grande!

Vaya, esto promete…

Increíble, en tres días me había devorado el primer volumen, claro que yo leo muy rápido… o ¿no?…
Por suerte, el segundo estaba en mi poder,  y el tercero, en definitiva me sentía una afortunada.

¿Qué si me lo pasé en grande? Por descontado.

Comencé a difundir mi descubrimiento con mis conocidas, amigas y familiares féminas, entonces me di cuenta:

“No eres tan rápida leyendo”

¡Ellas devoraban el libro igual que yo! Y se perseguían y acosaban unas a otras para acceder al siguiente volumen. Que si, “¿Ya has acabado?”, que si, “¿Te queda mucho?”

¡Con éste estrés, no hay quién disfrute de una calmada y relajante lectura!

Claro que Cincuenta Sombras de Grey, es todo menos calma.

Fue tal el revuelo entre mis conocidas, que comencé a observar sus miradas mientras hablaban del libro, la excitación en la voz, el nerviosismo en la piel, y otras muchas reacciones.

¿Qué les está pasando?

Así que surgió mi yo profesional, ¡Qué le voy a hacer!, en ocasiones no puedo evitarlo.

Empecé a mirarme la novela desde otra perspectiva, llegando a la siguiente conclusión: Me niego a quedarme con el simple concepto de: “Típica y tópica novela de historia de amor romántico-erótica” Con sencillo argumento de chica mona, consigue enamorar a chico problemático, hasta conseguir curarlo. Otra vez la mujer salvadora del hombre descarriado. Me niego a catalogar la trilogía como “Novela para mujeres”.

Pero, entonces, ¿qué le estamos viendo las mujeres a esta trilogía? ¿qué le estamos pidiendo las mujeres al sexo?. Seguidamente a estas cuestiones comenzó por mi mente un baile de palabras:

“Deseo-Fantasía”, “Fantasía-Deseo”,
“Si fantaseo, juego”, “Si juego, fantaseo”,
“Si juego y fantaseo, alimento mi deseo”,
“Si alimento mi deseo, incremento mi excitación”,
“Si alimento mi deseo y mi excitación, disfruto con mi relación”,
“Si juegas y fantaseas conmigo, disfrutaremos los dos”

Ahora sí, apartemos de un plumazo la historia de amor, quedémonos con el sexo y el erotismo. ¿Qué veis?

Yo veo juego; juego y fantasía constante entre ambos. El libro  maneja en cada detalle y descripción sexual, una potente herramienta: la expectación, es decir, crear en la otra persona expectativa. Para conseguirlo, hace uso de los mensajes de email, de la incertidumbre, cada vez que la protagonista tiene que enfrentarse al efecto sorpresa de: Qué va a ser, esta vez.

Juego, innovación, experimentación, diversión, sorpresa, son fuentes inagotables de placer y satisfacción.

¡Ah, claro, claro! Esto requiere esfuerzo. ¡Por supuesto! Lo que me encaja, en aquello que repito a mis pacientes hasta la saciedad, el deseo  hay que alimentarlo, el deseo hay que crearlo, desde el minuto cero. Si no, corremos el habitual riesgo de, llegar a casa después de un agotador día de trabajo, asumir cenas, baños de niños, luchas para acostarlos, y a las once o más de la noche, ¡tengo que sentir deseo! ¡Complicado, muy complicado!

Señores y señoras, preparemos el terreno, desde que nos levantamos esta mañana, y entre las prisas te lanzo una mirada y tú me lanzas una mirada, acordémonos de que hoy día, bastan unos segundos para enviarnos un mensaje sugerente, o hacernos una llamada inquietante. Asumamos el compromiso de dedicarnos cinco minutos para pensar que hoy te voy a sorprender, y estoy dispuesto o dispuesta a que me sorprendas. Robemos tiempo al tiempo que no tenemos, para disfrutar de un momento íntimo.

En definitiva, este no es un libro para mujeres, este es un libro para que hombres y mujeres juguemos y fantaseemos.

Carme Ramajo
Psicóloga y Sexóloga
y… Mujer

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